jueves, 28 de noviembre de 2013

Espigadores de la cultura visual

En esta ocasión, la práctica consiste en realizar una reflexión crítica acerca de las posiciones respecto a la cultura visual expuestas en el libro Espigador@s de la cultura visual, de Fernando Hernández.

Hernández, Fernando. (2007). Espigadores de la cultura visual. Pp. 62 - 71. Barcelona: Octaedro.

En esta parte del libro, el autor hace referencia a las diferentes posiciones que pueden adoptar los docentes frente a la cultura visual teniendo en cuenta la relación que mantienen con las imágenes y artefactos que forman parte de la misma. Estas cuatro posiciones van desde la más negativa, la que considera la cultura visual como algo negativo, a la más positiva.

1.  Perspectiva proselitista.
En este caso, los educadores consideran que todo aquello que esté relacionado con la cultura visual resulta negativo para los alumnos (niños y jóvenes), ya que a través de sus mensajes, se favorecen la violencia, el consumismo, el materialismo, etc.

Por tanto, los objetos y representaciones de la cultura visual son considerados como influencias negativas y, los estudiantes, como espectadores pasivos que se limitan a reproducir todo aquello que ven, sin analizarlo previamente.

Personalmente no considero que esta perspectiva esté en lo cierto al 100%, ya que no todo lo que nos ofrece la cultura visual es negativo, porque a través de ella podemos aprender a interpretar la realidad que nos rodea, pero para ello, tenemos que ser sujetos activos y críticos ante lo que ven nuestros ojos. En lo que puedo estar un poco más de acuerdo, es en que los niños y jóvenes son un poco más pasivos que los adultos, lo cual favorece que los mensajes que les llegan no sean analizados crítica y directamente, adoptando estos individuos las actitudes y creencias que les muestra la cultura visual tal cual les llega, sin realizar un análisis previo.

2.  Perspectiva analítica.
Al igual que en el caso anterior, los educadores que se engloban dentro de esta perspectiva, consideran que los estudiantes son receptores pasivos de la cultura visual, pero la diferencia radica en que creen que se trata de algo importante para sus alumnos y, por tanto, les enseñan a analizar críticamente las manifestaciones de cultura visual que les rodean, asumiendo de este modo el profesor el papel de guía y, el alumno, el papel de consumidor crítico de cultura visual, todo ello gracias a los trabajos que realizan en el aula para tal fin.

Desde mi punto de vista, pienso que es importante a la par que necesario que, ante la cantidad de información visual que recibimos, alguien nos enseñe a ser críticos con todo ello, enseñándonos a observar, experimentar, sacar conclusiones sobre lo que vemos, etc. Por eso, podría acercarme bastante a lo que defiende esta perspectiva, pero hay otro aspecto que me impide decir que se trate de la opción correcta, siempre desde mi punto de vista, ya que estamos obviando algo muy importante también: no se tiene en cuenta en ningún momento el placer o la satisfacción que la cultura visual produce en cada uno de nuestros alumnos.

3.  Perspectiva de la satisfacción.
Los educadores que se incluyen dentro de esta perspectiva, se centran únicamente en los placeres que la cultura visual proporciona a los escolares. De este modo, no les fuerzan a analizar ni a criticar aquello que les gusta. Todo lo contrario que sucedía en la perspectiva analítica, en la que, como su propio nombre indica, analizaban todo.

Considero que esto tampoco es lo acertado, no significa que porque algo te guste no puedas ser crítico y ver sus fortalezas y debilidades, ya que todo lo que nos rodea las tienen, incluso lo que más pueda gustarnos en esta vida.

Los profesores por tanto que adopten esta posición frente a la cultura visual, no conseguirán unos alumnos críticos, sino alumnos que en un futuro sólo juzguen negativamente lo que no les guste, sin importarles lo que piensen los demás y, por otro lado, alumnos que no acepten críticas sobre lo que a ellos les agrada.

4.  Perspectiva autorreflexiva.
Se trata de una perspectiva que reúne todos los puntos fuertes de las anteriores, favoreciéndose de este modo el debate y la adquisición de criterio entre los estudiantes.

De esta forma, se tienen en cuenta la satisfacción y placer que se obtienen de la cultura visual pero a su vez es sometido a un juicio crítico.

De todas las perspectivas comentadas, esta es sin duda la que más se asemeja a lo que considero correcto o más acertado, ya que, se tiene en cuenta la satisfacción que la cultura visual produce en el individuo, pero eso no impide que sea analizado, lo cual favorece que los alumnos sean críticos, autónomos, responsables,....


Para finalizar, me gustaría destacar que, a mi parecer, la cultura visual es un tema muy olvidado en los centros y debería trabajarse más en las aulas, enfocándolo desde esta última perspectiva comentada, la cual, como he señalado previamente, atiende los gustos de los individuos, lo cual no impide que los objetos, imágenes y producciones de la cultura visual sean críticamente analizados. De este modo el alumno actúa como un sujeto activo y crítico ante la cultura visual que le roda, lo cual va a permitir que no se deje persuadir por lo que captan sus sentidos, en este caso la vista.


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